A veces no hace falta conocer a alguien para reconocer su grandeza
El Dr. Trigo trata a mi padre desde hace casi dos años, y aunque no le conozcamos a nivel personal, su extraordinaria profesionalidad y la pasión que pone en su trabajo hablan por sí solas.
Cada paso que da refleja precisión, entrega y un corazón verdaderamente comprometido con sus pacientes.
A veces no hace falta conocer a alguien para reconocer su grandeza.
El Dr. Trigo es una verdadera inspiración en silencio… y esas personas son, sin duda, los que realmente nos dejan sin palabras.
Carmen Bravo.
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