Las hemorroides son un problema muy común: se calcula que más de un tercio de la población las sufre en algún momento de su vida.
Aunque no suelen poner en riesgo la salud, sí pueden afectar de manera importante al bienestar y a la calidad de vida si no se tratan de forma adecuada.
En la mayoría de los casos, los síntomas mejoran con cuidados básicos, como una dieta rica en fibra, hidratación, ejercicio y pomadas locales. Sin embargo, hay situaciones en las que estas medidas no son suficientes. Cuando los síntomas persisten o aparecen determinadas señales de alarma, es el momento de consultar con un especialista.
En fases iniciales, las hemorroides pueden provocar:
- Picor o escozor anal.
- Molestias al sentarse.
- Sangrado leve y ocasional tras ir al baño.
En estos casos, suele ser suficiente con medidas conservadoras: dieta rica en fibra, buena hidratación, ejercicio regular, evitar el estreñimiento y baños de agua templada.
Si tienes hemorroides y notas alguno de estos síntomas, es recomendable consultar a un especialista:
- Sangrado rectal persistente, aunque solo sean unas pocas gotas tras defecar. Esto requiere consulta médica para descartar otras causas importantes.
- Dolor intenso, constante o irradiado, especialmente si está asociado al largo reposo o sentado.
- Bulto duro y doloroso cerca del ano, que puede indicar una hemorroide trombosada.
- Prolapso de hemorroides (salida del tejido anal), especialmente si no se reduce al empujarlo suavemente. Es indicativo de grados avanzados
- Fracaso del tratamiento conservador tras aplicar medidas como baños templados, cremas o cambios en la dieta durante varios días
Estos signos no siempre significan algo grave, pero sí indican que las hemorroides están en un grado más avanzado y que probablemente necesiten un tratamiento quirúrgico.
Cuando los cuidados en casa no son suficientes, existen varias opciones para tratar las hemorroides. La cirugía convencional es muy efectiva, pero deja heridas abiertas y requiere una recuperación lenta. Las técnicas ambulatorias como la ligadura con banda elástica o la coagulación infrarroja son menos invasivas, pero a veces necesitan varias sesiones y tienen más riesgo de recurrencia.
Entre los láseres, el láser diodo destaca por ser una técnica mínimamente invasiva que actúa desde dentro de la hemorroide: reduce el tejido inflamado, cauteriza los vasos sanguíneos para evitar el sangrado y no deja heridas abiertas, lo que significa menos dolor y menor riesgo de complicaciones.
La recuperación suele ser breve y con menos dolor en comparación con la cirugía tradicional, lo que permite al paciente reincorporarse a su rutina habitual muy rápidamente. Por todas estas razones, el láser diodo se ha convertido en una opción segura, eficaz y cómoda para quienes necesitan un tratamiento definitivo de sus hemorroides.
Las hemorroides son un problema frecuente, pero no por ello debes resignarte a vivir con ellas. Si notas que tus síntomas empeoran o no mejoran con cuidados básicos, consulta con un especialista.
Un diagnóstico a tiempo evita complicaciones y permite acceder a tratamientos menos invasivos y más efectivos.
Dr. Daniel Palomo
Especialista en Cirugía general y digestiva
August 31, 2025
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